El hostigamiento se vuelve más rudo e insistente por lo que Rufi decide reaccionar casi por reflejo mordiendo al niño. Cuando el niño comienza a gritar el dueño llama al perro advirtiéndole lo que le pasará. Rufi entra en una situación de confusión y tras sentir miedo de que su dueño opte por matarlo o castigarlo de forma tan cruel que jamás lo olvide, huye y se pierde en las calles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario